Enrique Julio Ortega, es un ex-trabajador de los Talleres de Tafí Viejo y busca, junto a la intendencia del municipio, que sean reconocidos como patrimonio histórico. El ingeniero y escritor del libro “Los Talleres de Tafí Viejo y su entorno (Una mirada diferente)” relató a LA GACETA su extensa trayectoria en el rubro.
“No nací en Tafí Viejo, me trasladé con mi familia en el año 1956. En esa época comencé a interesarme por la parte técnica por eso me inscribí en la escuela y comencé a ir a los talleres, pasé por caldera, soldadura y finalmente quedé en carpintería”, contó.
Por su buena performance, fue trasladado a la oficina de planificación de la dependencia. “Estábamos enamorados de nuestro trabajo, que era la planificación de la reparación de locomotoras”, recordó.
En relación a cómo percibe el estado de los famosos talleres, Ortega consideró: “tengo una cierta lástima por el futuro de los talleres porque se invirtió mucho dinero, en aquella época eran 7 millones de pesos de la época que era bastante dinero en su construcción".
Se trata de una estructura a prueba de cualquier sismo, hay paredes de prácticamente 80 centímetros de espesor, incluso se pensó en esquemas para evitar el exceso de consumo de luz y así aprovechar la luz del día. Además, se instalaron puentes y grúas capaces de levantar una locomotora.
“Parte de esa obra se mantiene, pero otra se encuentran sin ningún mantenimiento, salvo un pequeño sector donde se están haciendo algunas reparaciones de vagones”, lamentó el ingeniero.
Por otra parte, Ortega celebró la incorporación de mujeres en el rubro: “hace poco entraron las dos primeras mujeres a los talleres dos chicas que son torneras mecánicas y eso es una satisfacción al ver que no solo el trabajo manual mecánico son capaces de los hombres sino que se están insertando a ese tipo de sociedad a ese tipo de oficio”.
En su relato, comentó el papel fundamental que jugó la inmigración extranjera. “La mayoría de los primeros trabajadores fueron extranjeros, es así que del total de trabajadores de esa época el 25% era de italianos y el 10% de españoles y después habían checos alemanes, ingleses, rusos".
y agregó: "Es evidente que eso fue así porque aquí en la ciudad de Tafí viejo se instalaron 20 etnias distintas, algunos con una valijita o un baúl y muchas fotografías familiares. Eso no era una mudanza porque muchos de ellos que vinieron así solteros, después hacían las gestiones para traer a su familia cuando comprobaban que este país era digno de habitar. Fueron lo que nos hicieron una potencia de la argentina fue una potencia mundial a nivel mundial”.